6 CONSEJOS PARA CUANDO NOS EXPONGAMOS AL SOL

En esta época donde mucha gente va a la playa pasan muchas más horas de lo normal expuesto al sol.  A estas alturas, la mayoría de la gente tiene clara la importancia de aplicar un protector solar para proteger la piel.

Y es que el sol aporta a nuestro organismo numerosos beneficios: nos da un 90% de vitamina D, que favorece la secreción de dopamina y serotonina, las hormonas de la felicidad.

Pero es más, el sol ayuda a combatir la psoriasis y el acné, activa las defensas y fortalece nuestros huesos. No obstante, el sol puede ser un arma de doble filo, acarreándonos riesgos para la salud.

Si quieres mantener una piel saludable, lucir un bonito bronceado y no sufrir consecuencias en el futuro sigue las siguientes recomendaciones.

Limpieza: Hay que ducharse al levantarse, por supuesto, pero también después de cada baño en la piscina o en el mar, o siempre que la actividad realizada hay supuesto una aumento de la transpiración. La higiene en verano es fundamental para prevenir infecciones, eritemas e incluso la deshidratación.

Hidratación: La falta de agua en la piel se traduce en un aspecto seco, apagado e incluso escamado. Aplicarse fórmulas hidratantes en abundancia, sobre todo en el cuerpo, nunca está de más, ya que estos productos crean un muro de protección en la superficie cutánea haciendo que el agua quede retenida en el interior. Dedícale al rostro una atención a parte, puesto que la piel en esta zona es mucho más fina y requiere de tratamientos dermatológicos más específicos.

Protección: Aplica el protector solar media hora antes de exponerte al sol, sobre la piel limpia y seca. Ponte de forma generosa. Los expertos recomiendan unas 6 cucharaditas de café de fotoprotector para asegurar su acción defensora y renueva la aplicación cada dos horas aproximadamente (o cada vez que te metas en el agua). No olvides que incluso cuando estás en la sombra o esté nublado es necesaria una protección adecuada (mínimo 30 FPS).

Tiempo justo: Los expertos recomiendan que los baños solares no superen los 30 minutos diarios y siempre utilizando un filtro solar adecuado para cada tipo de piel. No se debería tomar el sol en las horas de mayor intensidad de radiación ultravioleta (de 12:00 a 17:00). Y después del baño solar, utilizar siempre una crema hidratante para recuperar la humedad natural de la piel.

Alimentación: No abuses del consumo de carnes y decántate por las frutas, verduras y alimentos ricos en antioxidantes, que ayudarán a prevenir la degeneración celular y estimularán el flujo sanguíneo de la piel. Encontrarás vitamina A en la leche, los huevos y el pescado; vitamina B en las almendras, nueces y melocotones; vitamina C en naranjas, piñas y kiwis, y vitamina E, en frutos secos y tomates.

Beber más agua: Tomar agua (2,5 litros a lo largo del día) puede prevenir la deshidratación de la piel.

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